Trump podría lanzar una nueva guerra comercial

 

Trump podría lanzar una nueva guerra comercial

 

La Casa Blanca recibió la investigación sobre los automóviles de la UE y valora si imponer aranceles. Europa ya aseguró que responderá.

 

El presidente Donald Trump recibió por fin la esperada investigación sobre el riesgo que supone para Estados Unidos la importación de automóviles, lo que le habría dado las herramientas para cumplir con otra de sus amenazas y lanzar una nueva guerra comercial, esta vez en contra de la Unión Europea (UE), Japón o Corea del Sur. 

Aunque el contenido del informe que el Departamento de Comercio realizó es confidencial, las autoridades estadounidenses hicieron en 2018 continuas amenazas que apuntaban a imponer aranceles del 25% a la importación de vehículos, por lo que la probabilidad de que ocurra es elevada, según los expertos. Trump ahora tiene hasta 90 días para decidir si ejecuta los nuevos impuestos. 

Por supuesto, la reacción no se hizo esperar y desde la UE se aseguró que se respondería en la misma proporción. El portavoz jefe de la Comisión Europea (CE), Margaritis Schinas, resaltó que “cuando esta investigación se traduzca en acciones perjudiciales para las exportaciones europeas, la CE reaccionará de manera rápida y adecuada”. 

Estos datos, aunque no supondrían un impacto tan fuerte como una guerra comercial total entre Estados Unidos y China, involucran un gran flujo comercial internacional. Por ejemplo, del total de los vehículos que se vendieron en el año completo en EE. UU., que son aproximadamente unos 17 millones, más de la mitad (8,3 millones) fueron importados de otros países.

Además, de acuerdo con los datos del Departamento de Comercio, tan solo durante el 2017, las importaciones estadounidenses de carros de la Unión Europea ascendieron hasta aproximadamente US$42.000 millones, más o menos lo mismo que Canadá. 

Por su parte, las compras de estos productos desde Japón llegan a US$40.000 millones, mientras que los autos que provienen de Corea del Sur rondan un valor de US$16.000 millones. 

Cabe resaltar que tan solo desde Alemania, el principal productor europeo de automóviles, las exportaciones hacia EE. UU. alcanzan US$20.000 millones. Es por eso que, en caso de imponer aranceles, las exportaciones de autos desde la potencia europea se reducirían un 7,7% y la industria perdería un valor de US$7.000 millones, según una investigación de la Universidad de Múnich.

Precisamente, la canciller alemana Angela Merkel dijo durante el fin de semana que “la planta mas grande de BMW está en Carolina del Sur, no en Baviera”. 

Sin embargo, el impacto no solo lo sentirían los países europeos y asiáticos. “Este movimiento sería un error tremendo, pues el golpe a la economía mundial sería muy fuerte. No solo Alemania se vería afectado, pues España o Francia también son grandes productores. Pero, de igual forma, la economía estadounidense también sería fuertemente afectada, pues las cadenas de valor están entrelazadas”, explica Ángel Saz-Carranza, director de ESADEgeo, en Madrid. 

En esta misma línea, Raúl Ávila, profesor de comercio de la Universidad Nacional, pone de relieve que el misma sector de EE. UU. se opuso a la medida. “La industria automotriz ha advertido que las posibles tarifas a automóviles y partes importadas agregarían miles de dólares a los costos de los vehículos y, potencialmente, devastarían a EE. UU. al recortar empleos. Pareciera que esta medida ayudaría a productores como Ford y GM, pero hasta ellos lo ven contraproducente, pues pondría aranceles a su venta de vehículos a nivel mundial y en mercados como el europeo y japonés, donde también tienen posicionamiento y ventas grandes”.

Pero ante la pregunta de si Trump finalmente decidirá imponer los aranceles, los expertos se muestran más moderados. Mientras que Ávila asegura que “estas amenazas podrían llevar a una muy pronta guerra comercial”, Saz-Carranza indica que “aunque esta medida sería esperable de alguien como Trump, es más probable que sea más una medida de presión para ganar concesiones”. 

No hay que olvidar que una disposición como esa podría suponer una gran presión para la Unión Europea y, concretamente, para Alemania, pues sumado a que las previsiones de crecimiento económico del continente se han ido reduciendo en los últimos meses, el PIB alemán presentó ya un trimestre negativo. 

La UE y EE. UU. llevan meses de negociaciones para intentar lograr un nuevo tratado de libre comercio.

 

Publicado en Portafolio, disponible aquí

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