China y el precio del petróleo afectarán el crecimiento de la economía global en 2019

Guerra comercial entre las dos potencias mundiales afectará el crecimiento global en 2010

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) sorprendió el año pasado a los analistas después de tasar el crecimiento de la economía global en 3,7% para 2019 a pesar de la guerra comercial entre las dos potencias más grandes del planeta (Estados Unidos y China) y un desempeño decepcionante de la producción industrial en Europa. Ahora, el panorama resulta diferente, pues un día previo al inicio de la reunión en Davos, el FMI dice que el mundo seguirá creciendo este año, aunque en menor velocidad: un 3,5%.

 

“El crecimiento de la economía va a un ritmo saludable, sin embargo, estamos viendo un avance más lento para 2019 y 2020 por cuenta de las tensiones geopolíticas”, dijo la jefe de investigaciones del FMI, Gita Gopinath.

 

China y Arabia Saudita fueron los mercados más afectados en las proyecciones, pues el gigante asiático registró una caída en su expansión económica a 6,6%, la más baja desde 1990; y los países árabes, que deberán enfrentar precios de petróleo potencialmente bajos este año.

 

Básicamente son cinco las razones que llevan al FMI a hablar de una desaceleración del crecimiento económico. Las dos primeras ya son más que conocidas: la guerra comercial entre EE.UU. y China; y la desaceleración de la producción industrial en Europa, que no termina de superar obstáculos como el Brexit y la situación de economías débiles como la de Italia.

La tercera razón es China, cuya economía se frenó a mínimos de 28 años. Según los estudios del FMI, el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo del continente asiático caerá desde 6,5% en 2018 a 6,3% en 2019 a pesar del estímulo fiscal que neutraliza el impacto del aumento de los aranceles de Estados Unidos. Pese a que Pekín y Washington anunciaron una tregua mientras dialogan nuevos términos comerciales, la incertidumbre en el mercado bursátil se mantiene, teniendo en cuenta que las negociaciones podrían llegar a mediados de año.

 

“La desaceleración en China se debe a que este país basó su desarrollo en la infraestructura durante muchos años y esto generó una reducción en la demanda, que es la que más genera exportaciones de las otras naciones. Esto hizo que el país se hiciera dependiente del comercio global y la disputa con EE.UU. afectó fuertemente su crecimiento”, dijo José Miguel Sánchez, decano de la facultad de Ciencias Económicas en la Universidad Católica de Chile.

Petróleo y México

La cuarta razón está asociada con el petróleo. El precio del Brent había alcanzado US$85 a inicios de octubre pasado, no obstante, los precios cayeron más de 40% en los siguientes dos meses por miedo a una sobreoferta y que la guerra comercial causara un incremento drástico en la demanda. Posteriormente, los países pertenecientes a la Opep acordaron reducir la producción para hacerle frente a los precios y llegaron a un promedio de US$55 por barril. Según el FMI, esta tarifa se mantendría cuatro o cinco años. Este margen representa una disminución de -13,2% en las previsiones entregadas por la entidad el último trimestre de 2018.

 

“Esta proyección es conservadora y da un mejor panorama a los mercados en comparación con las proyecciones de octubre, que eran demasiado optimistas. Los daños de las disputas comerciales hicieron mella en la reducción y afectarían a otras regiones”, indicó Diego Franco, analista de Franco Group S.A.

 

Si se mantienen estas estimaciones, Colombia también se vería afectada, pues el Marco Fiscal de Mediano Plazo se fijó con un precio de US$65.

 

“Los países de esta región podrían mantener la rentabilidad con este precio por sus reservas, no obstante, le da un ritmo de recuperación más bajo”, señaló Juan David Ballén, analista de Casa de Bolsa.

 

Por el lado de América Latina también hay parte de responsabilidad con la desaceleración mundial. El FMI también habló de México como una de las razones que influyen en las perspectivas económicas. Ese país tuvo una fuerte contracción en las previsiones al pasar de 2,5% a 2,1% en su crecimiento para 2019. Esto significa una reducción de 0,4 puntos porcentuales en la inversión. Esto se debe a la desconfianza que genera el actual Gobierno Federal a los inversionistas privados y extranjeros.

 

Publicado en La República, disponible aquí  

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