Guerra comercial de Trump pone aranceles a 50% de las importaciones desde China

Apple se salvaría del nuevo paquete de impuestos

 

No hay indicios que reflejen cualquier posibilidad de tregua en la guerra comercial que libran Estados Unidos y China. La nueva amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles de 10% en productos con valor de US$200.000 millones incluirían cámaras fotográficas, teléfonos, aspiradoras, juguetes, neumáticos, ropa y zapatos. Con esta opción, que al cierre de esta edición no había sido confirmada, 50% de las exportaciones chinas hacia EE.UU. quedarán gravadas.

 

Los enfrentamientos no han cesado desde el pasado 6 de julio, momento en que tanto Estados Unidos como China se impusieron aranceles mutuos de US$34.000 millones, medida que replicaron el 23 de agosto con tarifas de US$16.000 millones. Los gravámenes de EE.UU. han impactado sectores como la tecnología y las industrias química y petrolera, mientras que los chinos se han enfocado en productos agrícolas, automóviles y energía.

En esta ocasión, las consecuencias de las medidas de Trump subirían el precio de productos como las neveras y los congeladores, además de aumentar los costos de fabricantes de zapatos deportivos y gafas de sol, entre otras prendas de vestir, aunque no afectarían a ciertos productos de alta tecnología como los Apple Watch y los AirPods del gigante tecnológico Apple, en los cuales no se verían aplicadas las tarifas del mandatario estadounidense, según un listado preliminar que filtraron fuentes oficiales a la agencia de noticias Bloomberg.

 

A su vez, otros productos que se verían exonerados serían el altavoz HomePod, los auriculares BeatsWL y los enrutadores de Internet AirPort y Time Capsule, cuyas importaciones ascienden a US$12.000 millones.

 

Ante este panorama, se estima que la decisión de Trump podría traer consecuencias adversas para la economía del país si se da como lo prevén los expertos. El profesor de Economía de la Universidad de Stanford, Nicholas Bloom, destacó que “las tasas de interés van a aumentar, la inflación va a aumentar y el crecimiento económico va a desacelerar porque, sin duda alguna, los chinos responderán a pesar de que no está claro cómo lo harán”.

 

Por su parte, el profesor de Economía Internacional de la Universidad de Harvard, Richard Cooper, subrayó que “esto generará más caos, pues hay muchas empresas que están revisando su presupuesto de producción mientras que los consumidores también chequean sus fuentes de dinero”.

 

Ambos académicos coincidieron en que las bolsas de valores “no estarán felices”, porque la medida va a reducir el comercio entre ambos de aplicarse, e incluso aseguraron que estas acciones serán “disruptivas” en el mercado tanto en un corto plazo como en los próximos dos años.

 

El panorama puede empeorar si Trump sigue adelante con la posibilidad de aplicar aranceles a otros productos adicionales por US$267.000 millones, suma que aseguró poder implementar “cuando quisiera”. De hacerlo, gravaría más de 90% de las importaciones chinas hacia su país, que ascienden a US$500.000 millones.

 

China y Estados Unidos aún mantienen conversaciones comerciales, aunque el gigante asiático amenazó con terminarlas si llegaban nuevos paquetes de aranceles. “Estamos listos para negociar y conversar con China en cualquier momento en que estén preparados para serias y sustantivas negociaciones”, dijo ayer el principal asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow.

 

Trump no tiene “prisa” en acabar enfrentamientos

 

A pesar de que la guerra comercial también está generando consecuencias en la economía estadounidense, el presidente Trump no tiene ningún apuro en concluir los enfrentamientos con el país que gobierna Xi Jinping. En su cuenta de Twitter, el mandatario aseguró que “no estamos bajo ninguna presión en cuanto a hacer un trato con China, ellos están bajo presión para hacer un trato con nosotros. Nuestros mercados avanzan y los de ellos colapsan”.

 

Publicado en La República, disponible aquí 

 

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