El último tren

Centenares de inversionistas de todos los continentes interesados en invertir en la industrial colombiana.


Por: María Claudia Lacouture, directora ejecutiva de AmCham Colombia

Dicen que hay muchos trenes que pasan por la vida y uno en especial que si no lo tomas pierdes el destino. A la distancia se alcanza a escuchar el silbido del último tren de la oportunidad para subirnos con determinación a la industria derivada del cannabis, el que los inversionistas perciben como una ocasión histórica, pero que se muestra reticente por la prevención oficial a facilitar los permisos requeridos, por la severidad de las normas y porque seguimos dándole una connotación extremadamente negativa a la sustancia debido a que también se fuma y porque dio origen a la cultura marimbera, cuna de los traficantes que después convirtieron la industria de la cocaína en una máquina de corrupción y violencia.

La semana pasada se reunieron en Bogotá más de un centenar de inversionistas de todos los continentes interesados en conocer proyectos puntuales para los diferentes eslabones de una industria que en Colombia sigue pareciendo novedosa, pero en la que ya trabajan en otras partes desde hace décadas.


Los promotores de la industria en Colombia son optimistas frente a las posibilidades de rentabilidad, la generación de empleo, como sustitutivo controlado a la coca, como generador de divisas. El Cannabiz Latino Hub instaló una mesa técnica para analizar los obstáculos y sugerir políticas que contribuyan a que esta actividad tome el carácter y la dimensión que merece.

Sobre las propiedades medicinales del herbáceo no hay duda, existen plantaciones autorizadas y laboratorios acreditados en Colombia con asesoría y capital extranjero e, incluso, hay emprendedores que con el cáñamo producen una fibra con el que se fabrica un cemento especial que no es contaminante.

Otros productos que se pueden fabricar derivados del cannabis no psicoactivo, además de medicinas, son suplementos alimentarios, productos del cuidado personal, cosméticos, textiles, alimentos y aplicaciones industriales.

Desde hace una década escucho que Colombia tiene mucho potencial en este sector por su ubicación geográfica, diversos pisos térmicos y suelos, e incluso que su marco regulatorio es uno de los más completos y que regula desde la semilla, el cultivo, la transformación a los aceites y resinas, la generación de valor agregado hasta el acceso seguro por parte de los pacientes.

Según estudios de ProColombia, los principales mercados potenciales son Alemania, Italia, España, Portugal, Grecia, Dinamarca, Holanda, Canadá, 28 estados de EEUU e Israel, mientras que las regiones que ya producen en Colombia son Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Guajira, Huila, Magdalena, Meta, Santander, Tolima y Valle. Los gremios y el ICA registraron 186 variedades de cannabis, de las cuales 30 ya están certificadas.

Standard & Poor's prevé una expansión del sector en la medida en la que crece el uso legal de la marihuana. El crecimiento podría ser volátil debido a los cambios en el marco regulatorio, pero apunta hacia el crecimiento en sectores como la salud, las bebidas alcohólicas, los refrescos o los productos de belleza.

El estadounidense Steve DeAngelo, uno de los conferencistas en el encuentro de inversionistas y líder de la legalización desde hace muchos años afirmó que un fenómeno irónico, casi trágico, y que es que las personas mayores, que son uno de los grupos que más pueden beneficiarse del uso del cannabis, son los que más se oponen a reformar las leyes del cannabis. No es gratuito.

Pero el debate está abierto, solo que ya algunos advierten síntomas de saturación en el mercado internacional, una burbuja comienza a desprenderse. Si no es ahora que tomamos una decisión firme y clara al respecto, veremos pasar el último tren. 

Publicado en Caracol Radio, disponible aquí

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