Estrategias de largo plazo frente a la turbulencia

En lo que resta del año y seguramente el próximo, en medio de la campaña presidencial de EEUU, vamos a depender de las variaciones del dólar. Por: Maria Claudia Lacouture

Se agitaron nuevamente las aguas del comercio internacional con la decisión de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR por sus siglas en inglés, de dividir en dos tandas la última parte del aumento de aranceles para productos que importan desde China y que tiene como objetivo, según los analistas, facilitar a los empresarios la adquisición de productos para la temporada de compras que se avecina en el país del norte.

 

Si miramos un poco en detalle el listado que revelaron las autoridades comerciales de Estados Unidos, el próximo primero de septiembre entrarán en vigencia aranceles del 10% a productos de origen chino que incluyen una amplia gama de bienes que van desde productos agroindustriales, alimentos procesados, libros, textos, material impreso, prendas de vestir, accesorios de vestuario, calzado y maquinaria entre otros. Este listado contiene bienes en donde cerca del 75% de las importaciones de Estados Unidos en 2018 fueron de origen chino.

 

Por otro lado, a partir del 15 de diciembre próximo subirán 10% los aranceles para otros productos como teléfonos celulares, computadores portátiles, consolas de video juegos, juguetes, monitores de computadores y algunos productos de calzado y ropa. En este grupo están productos en donde el 75% o más de las importaciones que hizo Estados Unidos en 2018 fueron de China.

 

Para Colombia, este nuevo hito en la tensión comercial obliga a acelerar las acciones en varios sentidos, dado que no se vislumbra claridad en el mediano plazo. En primer lugar, fortalecer las acciones con miras a ofrecer nuestro país como lugar idóneo para los negocios y la proveeduría cuyos costos se están encareciendo desde hace más de un año en China.

 

Nuestra ventaja, tener un acuerdo comercial moderno con Estados Unidos y buena ubicación geográfica que reduce tiempos para el transporte y un manejo sólido de la economía que ha resistido históricamente con impacto menor, las crisis internacionales. Vemos oportunidades con EE.UU. donde cada vez hay más empresarios que buscan proveeduría estable y cercana y en donde tenemos mucho que ofrecer.

 

Además de la inversión, no debemos bajar la guardia en la estrategia de diversificación de nuestra canasta exportadora. Los productos colombianos tienen más de 1.500 millones de consumidores en el mundo gracias a los acuerdos comerciales vigentes. Para llegar a ellos, nuestra producción se debe adecuar a las necesidades de los mercados y del consumidor, hacerlos más pertinentes y competitivos, contar con los procesos de certificación y calidad. Cada sector tiene un potencial interesante que es preciso analizar y abordar. En un estudio reciente de la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, identificamos oportunidades interesantes para el país con cada estado de Estados Unidos y que incluyen posibilidades tanto para productos agroindustriales como manufacturas y prendas de vestir, entre otros sectores.

 

En lo que resta del año y seguramente el próximo, en medio de la campaña presidencial de Estados Unidos, vamos a depender de las variaciones del dólar y de que las materias primas que exporta Colombia se mantengan más o menos a salvo en las tensiones comerciales. El panorama del comercio mundial nos plantea la necesidad de fortalecer la política exportadora y reforzar la búsqueda de nuevos mercados, además de expandir el de Estados Unidos, que seguirá siendo nuestro principal socio y aliado. Pese a que EE.UU. es nuestro mayor comprador, las cifras son muy pequeñas frente al enorme potencial que tenemos.

 

Para estar mejor parados ante la coyuntura internacional, hace falta que las empresas involucren dentro de su estrategia las exportaciones, con decisiones de largo plazo, con planeación y no por excedentes de producción o una tasa de cambio favorable. Exportar es más que enviar productos fuera del país. Las empresas necesitan conocer bien los mercados, sus posibilidades, cumplir las normas y contar con las certificaciones que se requieren. El proceso de homologación y certificación en las empresas es clave, sobre todo en el sector agrícola.

 

Nuestra invitación es a que miremos a más largo plazo, con políticas y acciones más estructurales, pues debemos estar mejor cubiertos ante las coyunturas internacionales.

 

Publicado en Caracol Radio, disponible aquí

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