Por una integración duradera y eficiente

Por Maria Claudia Lacouture

Esta semana se celebró en Medellín la 49 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) con el sugestivo título de ‘Innovando para fortalecer el multilateralismo hemisférico’. Con tantos años, tantos temas, tantos discursos y con resultados muy discretos en integración, este escenario comienza a padecer de los males del cansancio y la irrelevancia.

Pero la Asamblea es una oportunidad y nos permite de nuevo insistir en la solución de problemas y en la búsqueda de la integración que, por esquiva, no podemos dejar de procurarla. Es un asunto de fondo y hay que comenzar por las coyunturas, como el apoyo a la consolidación de la paz en Colombia, la situación actual de Venezuela (que implica la migración de millones de personas a distintos países del continente) y la crisis en Nicaragua han sido los más llamativos en la agenda de estos días.

Y quedan como aislados y tímidos puntos como el Foro Empresa o TIC Américas 2019, una actividad destinada a promover el emprendimiento joven, organizado por Young Americas Business Trust. Para los debates del futuro estos temas deberían tener más relevancia y buscar a partir de aquí motores de integración que contribuyan a resolver los problemas regionales. La integración real se hace con negocios, inversión, cooperación y grandes dosis de confianza.

La ralentización de la economía global y el surgimiento del proteccionismo plantean a los países una nueva realidad frente a la cual hay que proyectar políticas y prever contingencias. En ese contexto, fortalecer los lazos comerciales a nivel regional se está presentando como un mecanismo para crecer en medio de un panorama económico global de incertidumbre y de expectativas a la baja.

Los países de la OEA tenemos una ventaja y es que tenemos dentro de nuestros miembros a Estados Unidos, México, Brasil y Canadá, cuatro economías importantes a nivel mundial, por lo que desplegar el proceso de regionalización será más fácil y productivo, mientras formamos una red entre todas nuestras naciones que conecte a toda América.

Y como lo mencionó el presidente Iván Duque en el discurso de instalación, la OEA debe transformarse, ser más cercano a los ciudadanos y a innovar en el multilateralismo, así como a fortalecer los instrumentos que permitan poner fin a las dictaduras en la región.

Al comercio y a la inversión hay que sumarle el emprendimiento, donde podemos fomentar políticas conjuntas que lo promuevan y faciliten el crecimiento de la pequeña y mediana empresas, a través de beneficios homologados que incluso permitan su internacionalización.

También está el tema del turismo. Crear una especie de corredor turístico internacional en América, o de rutas subregionales mediante las cuales podamos ofrecer una experiencia multicultural, que es el deseo de muchos turistas internacionales de tierras lejanas.

Debemos aprovechar que este organismo nos reúne a todos y utilizar sus asambleas como los enclaves para planear una integración duradera y eficiente que propicie un crecimiento conjunto, explotando el potencial de cada uno de nuestros países y utilizando las herramientas del libre comercio, la inversión y el turismo para impulsar el desarrollo de todos individualmente y como región.

 

Publicado en Caracol Radio, disponible aquí

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