Resultados de empresas en EE.UU. están a merced de la pandemia

Durante el segundo trimestre, las empresas que cotizan en Wall Street reportaron una caída de US$42.500 millones en dividendos frente al mismo período de 2019.

Bogotá, 14 de julio de 2020 (El Espectador).-  Sorprendidas por la irrupción de la pandemia en Estados Unidos en marzo, las empresas de ese país sufrieron de lleno las consecuencias del confinamiento en el segundo trimestre del año. Mientras los resultados de algunas se anuncian desastrosos, otras han conseguido buenos desempeños.

Las ganancias de las 500 principales empresas que cotizan en Wall Street caerán en su conjunto 44 % con respecto al mismo periodo del año anterior, estima la firma de datos financieros Factset. Sin embargo, no es tan simple determinar cuál ha sido el impacto de una crisis sanitaria inédita sobre la actividad de cada compañía.

Frente a la impredecible enfermedad, muchas de ellas optaron por no divulgar pronósticos de desempeño. A priori, ningún sector saldrá indemne. Con el hundimiento de los precios del petróleo, las empresas de energía deberían ver sus ganancias severamente recortadas.

Por otra parte, las compañías que dependen del gasto discrecional, como vendedores de indumentaria, automóviles o boletos de avión, también han resultado fuertemente impactadas. Testimonio de ello son las quiebras de grandes nombres de esos sectores, como JC Penney, Hertz o Chesapeake Energy.

A la inversa, sectores como tecnología y servicios de salud tendrán mejores resultados, con “ganancias que podrían solo bajar 10 % o menos que eso”, según Nate Thooft, responsable de estrategia de inversiones de Manulife Asset Management.

Las firmas que se adaptaron rápidamente al imprevisto lograron disminuir el impacto de la crisis. Nike, por ejemplo, reportó 75 % de aumento de su ventas online entre marzo y mayo, lo que le permitió compensar parte de la caída de ingresos ocasionada por el cierre de sus tiendas físicas.

Disparidad e incertidumbre

En situaciones como esta, “de alguna forma es común que las compañías ‘tiren al bebé con el agua del baño’”, expresión que refiere a perder algo bueno en el intento de deshacerse de algo malo, advierte Thooft, lo que podría “hacer que las cosas luzcan aún peor”.

La actividad se vio afectada además por una gran fluctuación en el curso del trimestre, con un mes de abril marcado por el confinamiento casi generalizado y una relajación progresiva de las restricciones en mayo y junio.


Incluso dentro de un mismo sector de actividad, los resultados han sido dispares, como por ejemplo en empresas que dependen del consumo.

“El gasto de los consumidores ha sido un paseo salvaje en la primera mitad de 2020”, anotó el estudio especializado Earnest. Según la firma, las plataformas de comercio electrónico “volaron alto”. Productos esenciales y comestibles se dispararon y tuvieron un crecimiento sostenido, en tanto las compañías de productos para el hogar, juguetes y hobbies mejoraron sus desempeños habituales.

Por otro lado, según Earnest, los rubros “no esenciales” como restaurantes, indumentaria y tiendas departamentales la han tenido muy difícil, mientras que sectores de alto riesgo como el entretenimiento y los viajes se detuvieron completamente.

Resulta también complejo evaluar el costo de las diversas medidas que tomaron las empresas para adaptarse a la emergencia sanitaria, desde la migración al teletrabajo o la instalación de mamparas sanitarias.


En todo caso, buscaron reducir sus gastos, incluido el monto en dinero que entregan a sus accionistas.


Las empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York entregaron US$42.500 millones menos de dividendos durante el segundo trimestre contra el mismo período de 2019, la caída más fuerte desde 2009.

El desempeño de las compañías, asimismo, está ligado a sus propias estrategias. Ese es el caso de los grandes bancos, que darán inicio a la temporada de publicación de resultados esta semana, y sobre los cuales los analistas se preguntan hasta qué punto han contemplado hacer frente a los préstamos que no les serán reembolsados.

“Los bancos dependen mucho de la salud económica, por lo tanto, en tiempos de crisis es de esperar que sufra la actividad dedicada a los particulares”, concluyó Joshua Mahony, de la firma IG.

Publicado en El Espectador, disponible aquí 

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