Libre competencia, la piedra angular del crecimiento económico

Si existe un factor catalizador, por excelencia, del desarrollo económico, es la libre competencia, indicó el ex superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo en un conversatorio con empresarios de AmCham Colombia.

 

 
 
 Bogotá, 2018-07-19 - 09:56 / Por: AmCham Colombia

“Defender la libre competencia debe ser política de Estado, no de un solo gobierno”. Así cómo comenzó su intervención el ex Superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo, en un conversatorio con empresarios afiliados a AmCham Colombia sobre la ética empresarial, dentro de la serie de diálogos de alto nivel con expertos y funcionarios del Gobierno Nacional que adelanta la Cámara de Comercio Colombo Americana.

 

 

De acuerdo Robledo, el Gobierno debe garantizar que se den las condiciones para que las compañías de todos los tamaños puedan entrar al mercado y competir libre y justamente, para lo cual un ente como la Superintendencia de Industria y Comercio ejerce una constante vigilancia con el fin impedir que prácticas desleales sean utilizadas en el campo de juego.

 

“Hay tres tipos de conductas punibles por atentar contra la libre competencia en el mundo: la cartelización empresarial, abuso de la posición de dominio y las acciones unilaterales, ninguna se debe permitir porque van en detrimento del crecimiento de la economía y el empresariado. Conforme a lo que dice la propia OCDE, la primera de ellas es la más vil”, dijo Robledo.

 

Aseguró que cuando existen carteles se afecta a toda la economía del país a través sus cadenas productivas, se daña a las empresas clientes de las “cartelizadas” y, en últimas, al consumidor final, pues con que un eslabón de estas infle los precios, los costos de producción de los que le siguen aumentarán y así mismo lo hará el valor final del producto o servicio, castigando el bolsillo del ciudadano y haciendo que las empresas no puedan competir a nivel internacional con sus precios.

 

Según Robledo, la lucha contra estas prácticas que van en contra de la libre competencia, especialmente contra los famosos carteles de empresas e industrias, es un tema apenas emergente en Colombia, a comparación de países como Estados Unidos, que empezó a combatir esos delitos desde el siglo XIX, o Alemania que tiene bien consolidada a la Bundeskartellamt (Oficina anticartel alemana) famosa por sus fuertes sanciones a empresarios que incurren en estas prácticas.

 

“En Colombia empezamos a sancionar carteles apenas desde 2005, con multas incipientes de entre los 1.000 y 1.500 millones de pesos (máximos permitidos) para empresas que facturaban billones de pesos al año. Cuando fui Superintendente impuse una sanción de alrededor de 80 millones de euros y todos se escandalizaron, mientras que la oficina alemana ha puesto multas de hasta incluso 400 millones, por eso nos falta camino por recorrer para ganar contundencia en las sanciones, buscando que el castigo sea de real impacto”, señaló el exfuncionario.

 

Los empresarios nacieron para competir

 

Sin embargo, la responsabilidad de proteger la libre competencia no es solo del gobierno. Robledo compara a los empresarios con los deportistas, pues según él ambos nacieron para competir: “Un empresario debe ser, necesariamente un buen competidor aceptar y adaptarse su entorno de competencia justa, pues, no hay mayor foco de desarrollo que empresas exigiéndose las unas a las otras y haciéndose más eficaces y competitivas en ese proceso”, añadió el otrora viceministro de Justicia.

Para él Colombia necesita empresarios que piensen todo el día en mejorar, porque sienten que su competencia en el mercado los puede superar: “Que se salgan de su zona de confort, que innoven y realicen mejores prácticas para crecer y ser mejores que sus adversarios de mercado, no hay manera más efectiva de hacer crecer a las empresas, a la competitividad y a la economía nacional que esa”, concluyó Robledo.