Crece la conciencia sobre el fraude en las empresas y las maneras de mitigar su ocurrencia.

Es necesario implementar: diagnósticos, regulación local e internacional en materia de fraude, corrupción, lavado de activos y financiación del terrorismo.

 

Fraude al descubierto es nuestro último estudio basado en la Encuesta Global sobre Fraude y Delitos Económicos 2018 de PricewaterhouseCoopers Colombia. Contamos con la participación de 7.228 ejecutivos encuestados, en 123 territorios. Para este estudio nos enfocamos en los resultados de los ejecutivos en Colombia que contestaron la encuesta.

 


Hoy existe un mayor grado de conciencia sobre las modalidades de delito económico. La comprensión de su alcance, la amenaza que representa, los riesgos asociados, el costo del fraude, entre otros factores, exponen los crímenes económicos en el nivel más alto registrado por PwC desde 2014, año en el que la encuesta en Colombia se hizo por primera vez. El 39% de los encuestados indicaron que sus empresas habían sido víctimas de algún delito económico, en comparación con un 32% en el 2016.

 

Este estudio traza una línea de comprensión que comienza por el reconocimiento del fraude; seguido por generar un enfoque dinámico ante la situación; aprovechar el poder protector de la tecnología, y finaliza con la importancia de tomar acción, invertir en la gente y gestionar diagnósticos y controles adecuados de prevención.

 


El fraude es un enemigo en permanente cambio, un reto para todas las organizaciones. Combatirlo no es solo un tema de controles e implementación de diferentes tecnologías en desarrollo; el fraude es el resultado de una mezcla compleja de condiciones, fallas del sistema y motivaciones humanas. Cada organización, sin importar cuantos controles y medidas haya implementado, es vulnerable a los puntos ciegos y estos se hacen evidentes solo cuando un riesgo se materializa; es importante ver que en Colombia ha aumentado a un 38% el número empresas que está invirtiendo en la lucha para combatirlo. Es necesario empezar realizando un diagnóstico de cómo se encuentra la compañía al respecto; realizar evaluaciones de riesgo es el primer paso para prevenirlo.

 

50% de las compañías representadas en la encuesta no han realizado una valoración de riesgo de anti-soborno y corrupción. 84 % no han realizado evaluaciones de riesgo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (LA/FT). 58 % no ha realizado una evaluación de riesgo de vulnerabilidad a ataques cibernéticos. Menos de la mitad (42%) dijo haber llevado a cabo una evaluación de riesgo de cibercrimen.

 

Las capacidades para la prevención y detección de fraude continúan madurando y fortaleciéndose. Los datos en la encuesta reflejan una arraigada exigencia de las personas (del público) como reguladoras, tanto en el sector privado como en el público. El riesgo reputacional sobrepasa ahora el riesgo regulatorio. Los ejecutivos colombianos ubicaron este daño en un 31%; la afectación de la moral del empleado en un 58%; y la afectación de las relaciones comerciales en un 38%, dentro de los principales impactos negativos de las diferentes formas de delito económico.

 

Hoy en día las empresas pueden hacer uso de una gran diversidad de tecnologías innovadoras y sofisticadas para defenderse contra el fraude, orientadas hacia el monitoreo, análisis, aprendizaje y predicción del comportamiento humano. En la encuesta vemos cómo las empresas, dependiendo de la industria, usan en diferentes grados estas tecnologías. Las compañías ubicadas en territorios en desarrollo están invirtiendo en tecnologías avanzadas a una velocidad mayor que las que se encuentran en territorios desarrollados: un 27%, frente a un 22% respectivamente. Por otra parte, en Colombia el cibercrimen es el segundo tipo de crimen económico con mayor probabilidad de
ocurrencia ubicado detrás del soborno y la corrupción.

 

 Para consultar el estudio completo de PwC pueden ingresar aquí