Las elecciones no traerán cambios tan drásticos como parece

Este es un análisis previo a la jornada electoral del próximo 27 de mayo de 2018, fecha en la que los colombianos votarán por el próximo Presidente de la República.

 

  • En un conversatorio organizado por Control Risks en las instalaciones de la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, se hizo un análisis previo a la jornada electoral del 27 de mayo de 2018, fecha en la que los colombianos votarán por el próximo Presidente de la República.

 

  • A pesar de la incertidumbre que generan las posiciones de los distintos candidatos con respecto a temas como la economía, acuerdos de paz y la política y el comercio exterior, hay que decir que, sin importar quién sea el próximo inquilino de la Casa de Nariño, la situación actual se mantendrá en términos generales, salvo algunos cambios no tan estructurales que llegarán, o no, dependiendo de quién sea el próximo presidente de Colombia.

 

  • En este punto estuvieron de acuerdo Sergio Guzmán, analista regional de Control Risks; Carlos La Rotta, experto en Política Exterior de EE.UU.; Álvaro Jiménez, analista experto del conflicto armado; y Juan Gabriel Rey, experto en comunicación y opinión pública, quienes fueron panelistas en el conversatorio sobre los posibles escenarios que pueden surgir de las próximas elecciones presidenciales.

 

  • Según los analistas, la constitucionalidad, el blindaje jurídico del Acuerdo de Paz y la pluralidad del Congreso electo marcarán la pauta política del próximo Jefe de Estado quien no podrá hacer modificaciones drásticas Acuerdo de Paz, el modelo económico del país ni las políticas de Comercio Exterior o Relaciones Internacionales.

 

  • Los analistas indicaron que el clima para la inversión y los negocios conservará su apertura y seguirá siendo atractivo gracias a los avances que se vienen logrando en el país desde hace varios años, pero con enfoques en distintos sectores, según quién sea el gobernante elegido.

 

  • Así mismo, coincidieron en destacar la importancia de Estados Unidos en la política exterior colombiana, pues según ellos gracias a que es el principal socio de EE.UU. en América del Sur, Colombia ha ido mostrándose como una buena opción para la inversión de distintas potencias europeas y asiáticas, además de haber suscrito otros acuerdos como la Alianza del Pacífico que abren las posibilidades comerciales en la región.

 

  • De esta forma, Colombia tiene una oportunidad inmejorable de ratificarse como referencia en la región y jalonar el crecimiento de la misma, en épocas en que las potencias suramericanas tradicionales (Brasil, Argentina y Chile) pasan por momentos complejos. Esto sólo lo logrará abriéndose al comercio exterior y no cerrándose a éste.

 

  • Por otro lado, otros temas de los cuáles el próximo jefe de Estado deberá estar muy atento según estos expertos son:

 

  • Venezuela que al haber reelegido a Nicolás Maduro, ayudará a incrementar el miedo de un sector de la población a que la situación de los vecinos se vea calcada en Colombia y profundizará la migración de venezolanos al país, por lo que se convertirá en uno de los puntos coyunturales del próximo plan de gobierno. En materia de oportunidades, los analistas  coincidieron en señalar que ante un cambio en la política del vecino país, los exportadores colombianos podrán revivir un mercado otrora fructífero, sin dejar de lado los procesos de diversificación de la oferta exportable para no dependen de un solo mercado.

 

  • El otro factor será la corrupción pues escándalos recientes, como el de Odebrecht y su injerencia en varias elecciones a lo largo de la región han creado un fuerte sentimiento antisistema entre la población, lo cual probablemente resultará en esfuerzos adicionales de investigación y juzgamiento de casos de corrupción.

 

  • De este último punto se desprende una recomendación importante que hace Control Risks a las empresas: les sugiere evitar la financiación de campañas políticas, incluso por los medios legales, pues dichos apoyos económicos pueden afectar gravemente la reputación de sus empresas frente al público y, en el peor de los casos, acarrear investigaciones judiciales severas.